Bienvenidos otro día a todos mis niños grandes y a todos mis grandes niños.
Y no hablamos de huella dactilar que está disponible en la mayoría de smartphones que sólo configurándola puedes desbloquearlo.
Pagar cualquier descarga de aplicación e incluso pagar con la tarjeta, si la vinculas a tu dispositivo.
Aunque esta también es digital, la huella de la que yo os vengo a hablar es mucho más compleja que esta.
Es una especie de registro que una persona comienza desde el momento que empieza a navegar por internet, independientemente de los usos que tenga en la red, todo y cuando digo todo, es TODO. Se queda registrado.
De hecho puedes comprobarlo introduciendo tu nombre en google, probablemente si tienes algún blog, cuenta de youtube, Facebook, twitter o cualquier otra red social pública, aparecerá.
Esa información que utilizamos para el registro de una página de compras por internet, de un conector a una red Wi-Fi pública, o un simple autorrelleno de una página a otra utilizando los datos ya configurados en otra plataforma es lo que se llama registro de la huella digital.
¡Esto sí que es una auténtica revolución familia! Ya que está globalizado por todo el mundo en el que se permite un flujo digital, empresarial, económico, social y comercial y ya no de manera personal o en un mismo circulo, si no genérico. Global.
De ahí que hagamos una rigurosa búsqueda de un vuelo en concreto y abriendo otras páginas nos salga el anuncio del mismo, de ahí que busquemos un artículo y si no está en stock la plataforma se encargará de enseñarte los tropecientos que haya parecidos, porque saben lo que quieres, saben lo que buscas porque tu mismo lo has buscado y ha quedado registrado con tu huella dactilar, la de el, la mía y la de todos los que navegamos por este mar de internet.
Por eso es tan importante que con los niños prestemos real atención con lo que hacen cuando indagan en este campo tan extenso. Porque realmente estamos vigilados y controlados lo que nos erradica nuestra propia privacidad.
Esto como todo también tiene sus cosas buenas y es que mejora gratamente la comunicación, pretende una mejora comercial y al comerciante le otorga el placer poder satisfacer a sus demandantes.


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